jueves, 9 de abril de 2015

Sobre el oficio del tarotista [SdC2]

Una de las consecuencias que tiene el ‘salir del closet’ es la extrañeza con la que es recibida la ‘noticia’. Quedará para más adelante el anecdotario de la cantidad de pavadas con las que le salen a uno los extraños –y no tan extraños- que se enteran que uno es tarotista, pero en resumidas cuentas, las reacciones tienden a hacer que me quede con la sensación de que se esperaban que ande por la vida con una especie de disfraz de monje tibetano, adornado de bordados brillantes, llena de accesorios de algún ‘significado esotérico’, y hedor a mezcla  viciada de patchouli, benjuí, sándalo y palo santo (que por cierto los últimos dos me gustan bastante)...

Y, que no conforme a ese aspecto ecléctico y extravagante, hubiera hecho algún pacto de tinte espiritista con algún no sé quién, de no sé qué religión, para abrir no sé qué clase puertas a vaya saber uno qué tipo de cosa rara, y que para colmo fuera portadora de no sé que don otorgado por no sé quién que tuvo la perspicacia de elegirlo a uno para ser iniciado en no sé qué cantidad de mambos estrambóticos, por ser un ser de algún tipo de luz inentendible, y demás cosas que, a fin de cuentas, gozan de completa independencia respecto a la actividad de interpretar un mazo de tarot.

Considero que el asunto es mucho más simple, un tarotista es alguien que aprendió a leer e interpretar la simbología del tarot, ni más ni menos. Por lo menos para mí, de lo que se trata no es otra cosa que  la interpretación de símbolos muy particulares que aparecen tanto en cada uno de los arcanos, como aquello que sucede cuando se contemplan las diversas formas en las que se combinan,  aplicados a una situación específica que corresponde la pregunta hecha por el consultante, desde la creatividad y perspectiva particular de cada intérprete.

el 10 de Arco Iris,
cada vez que escuchan por ahí
 el famoso tema de Michael Jackson y Lionel Richie
 para USA for Africa, "We Are the World"...
Como dicen, cada maestrito con su librito... para mí ‘el arte’, ‘la gracia’ del oficio,  consiste ir conectando eso que aparece en simples pedacitos de cartón decorados con esa estructura simbólica tan particular, con otras imágenes simbólicas, otras metáforas, que sirven de puente entre los arcanos y aquello que puede ir desde lo más trivial y ordinario hasta lo más profundo y diverso de la vida cotidiana... ¡y viceversa! 

Porque también es un ida y vuelta, que a veces ni siquiera necesita de tanta evocación simbólica, sino que sucede simplemente, por ejemplo, se me hace difícil imaginarme alguien que trabaje con el Osho Zen Tarot y no piense en el 10 de Arco Iris, cada vez que escuchan por ahí el famoso tema de Michael Jackson y Lionel Richie para USA for Africa, "We Are the World"...




(Detalle de fotografía, cortesía de Silvia Castagnino)
... o como me pasó hace ya bastantes años,y también siguiendo con ejemplos del mismo tarot, recuerdo un día dando vueltas por facebook, que encontré una foto publicada por mi tía que me había conmovido profundamente de un árbol que había sido violentamente mutilado, del que sin embargo nacía, valiente, desde el mismo filo del corte brutal, un nuevo tallo, un brote de vida, una ramita, y no pude evitar pensar en el arcano VIII...





O también, ya no música por un lado e imágen por el otro, sino estando viendo una película (de los estudios Ghibli), y sentir que encontré el nexo exacto entre dos arcanos....

Izq. Arcano 5 del palo Aco Iris. Centro: Omoide no Marnie, estudios Ghibli, 2014. Der. Paje del palo Arco Iris)
 En fin, sólo por poner algunos ejemplos de esto que tanto me gusta del oficio, el cómo ir haciendo que lo que hay a la vista de todos y aquellas imágenes que uno ha estudiado desde una simbología que podría parecer bastante abstracta, se vayan entretejiendo de esa forma siempre dinámica, tan vívida, que hace que cada vez que las cartas se despliegan sobre la mesa, en cada detalle que casi azarosamente capta la atención determinado momento, en cómo se relacionan y conjugan una carta con la otra, uno vaya sintiendo que se está expresando con tanta profundidad y al a vez de forma tan sencilla, detalles propios de lo más diverso de la vida.