viernes, 20 de marzo de 2015

Saliendo del Closet (Tarotista)

Me pasó hace poco, que tuve una conversación un tanto extraña, y volviendo a casa me di cuenta que en realidad no había nada fuera de lo normal en cómo se fue desarrollando la conversación, salvo por un detalle: salíamos de una clase y era la primera vez que había dicho ahí, a viva voz, en un lugar público, a gente que apenas conocía, que soy tarotista.

De pronto me sentí sorprendida de haber tardado tanto, y recordé ese lugar al que iba siempre y al que no quise volver más, cuando estando bebiendo un té, a mi amiga se le ocurrió que había algo que quería preguntar y saqué ese Rider Waite, de cajita amarilla, toda desgastada y pegada con cinta, que ahora tengo en la oficina. Se acercó el mozo y nos invitó a pagar y retirarnos, porque por políticas de la empresa no se podían leer las cartas en ese lugar....

"saqué ese Rider Waite, de cajita amarilla,
 toda desgastada y pegada con cinta,
 que ahora tengo en la oficina"
Y más allá del "derecho de admisión" que tenga una cadena de tés, creo que el recuerdo ese me volvió porque lo que sentía era que allí no  se estaba rechazando lo que hacía, sino que no admiten lo que soy. Y por eso el título del artículo, porque hay un salir del closet: Vos vas, estudiás, comprás material, leés, te preparás, practicás, y te miran sin querer decir abiertamente que les parece una chantada y te empiezan a contar de un tal que engatusó a uno con no sé qué brujería y les tenés que contar que lo único que hacés es interpretar ciertos símbolos y te empezás a sentir un poco mal... como si te tuvieras que quedar en un caparazón, porque sabés que de pronto te vienen con la religión y blablablá y vas viendo que con tal y tal mejor ni hablar, pero a la vez  tampoco es que te quieras esconder, porque sabés que lo que hacés es a consciencia y te pasaste buena parte de tu vida viendo cómo se conectan los significados y las diferencias entre un tarot u otro y así vas… como tanteando… y llega un día que sin darte cuenta fuiste pensando que mejor no decir nada, pero de golpe ya está, te salió decir así, ante todos: soy tarotista. 

Y sí, algunos te miran mal, otros no te dicen nada, a mí varios me dijeron naaah!! Con tu aspecto nunca me imaginé que te dedicarías a 'eso' a lo que obviamente reaccioné con un jajaja!!, haciendo montoncito, pensando en qué se habrá imaginado… pero la vida va y me di cuenta que empecé a decirlo más… y casi siempre la respuesta no es toda esa cosa fea que uno pueda imaginar, sino que una sonrisa seguida de una “ah!! mirá!!” y nada más…

6 comentarios:

  1. y a veces uno se sorprende porque muchos de los que, públicamente, dijeron que son chantadas luego se arriman misteriosamente y, mirando a ambos lados por si alguien escucha, te dicen el consabido: "Te puedo hacer una preguntita.... no es que me interese demasiado.. pero... me tirás las cartas? Pero solo para ver si funciona eh!"

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    1. jajajajajaja!! sí, en secretito! Por poco y no le andan pidiendo a uno que se esconda no vaya a ser cosa que vean los vecinos... y después cada vez que te ven te preguntan si no tenés el mazo en la cartera....

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  2. Increible la hipocresia de la gente, y el temor al que diran....todos deseperados por una tirada (mejor aun si es gratis) pero a escondidas....

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    1. sí, tal cual! los mismos que te dicen que quieren una tirada pero después se hacen los que no te conocen por miedo a "quedar pegados" por frecuentarse con un tarotista

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  3. Sabes que yo hace 25. Revoluciones solares que leo el Tarot y no te puedo explicar la cantidad de veces que me vinieron con estupideces, lo importante es que yo me siento magicamente transportada y siento que soy elegida, inciada o como mas te guste, siento un respeto tan grande hacia lo esoterico, las cartas nunca mienten, son milenarias y yo apenas puedo disfrutarlarlas un escaso tiempo.

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    1. Hola Lili, creo que a todos nos han venido con estupideces, pero por suerte eso de sentirme elegida o transportada nunca me pasó, soy bastante más concreta, simplemente aprendí a leer las cartas y las leo, nada más ni nada menos

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